Botiquín de viaje
qué no puede faltar en tus vacaciones
Las vacaciones son sinónimo de descanso, desconexión y nuevos destinos, pero también implican cambios de clima, alimentación y rutinas que pueden afectar la salud. Contar con un botiquín de viaje bien preparado es una medida simple y preventiva que puede marcar la diferencia ante molestias leves o situaciones inesperadas, evitando complicaciones y la necesidad de buscar atención médica de urgencia.
El contenido del botiquín debe adaptarse al destino, duración del viaje y personas que viajan, pero existen elementos básicos que no deberían faltar en ningún caso. En primer lugar, es fundamental incluir medicamentos de uso habitual, especialmente en personas con enfermedades crónicas, que deben recordar incluir todos los medicamentos de su tratamiento específico. Estos deben transportarse en su envase original, con receta médica si corresponde, y en cantidad suficiente para todo el viaje, considerando posibles retrasos.
Dentro de los medicamentos básicos, se recomienda llevar analgésicos y antipiréticos para aliviar dolor o fiebre, antiinflamatorios, antihistamínicos para reacciones alérgicas y, según indicación médica, antidiarreicos y sales de rehidratación oral, especialmente importantes en viajes a zonas calurosas o con cambios en la alimentación. En el caso de niños y adultos mayores, es clave ajustar dosis y formatos adecuados a su edad.
El botiquín también debe incluir elementos de primeros auxilios: gasas estériles, vendas, apósitos adhesivos, tela adhesiva, tijeras pequeñas y guantes desechables. Estos insumos permiten atender heridas menores, cortes o rozaduras que suelen ocurrir durante caminatas, actividades al aire libre o traslados prolongados.
La protección solar es otro imprescindible. Un buen botiquín de viaje debe considerar protector solar de amplio espectro, idealmente con FPS 30 o superior, bálsamo labial con filtro UV y, en destinos de alta exposición, crema post solar para aliviar la piel tras el sol. Estos productos ayudan a prevenir quemaduras y daños cutáneos que pueden arruinar las vacaciones.
En climas cálidos o zonas con insectos, no puede faltar un repelente de mosquitos, así como cremas calmantes para picaduras. En algunos destinos, especialmente rurales o tropicales, estas medidas son clave para prevenir infecciones o reacciones alérgicas.
La hidratación y el control del malestar digestivo también merecen atención. Incluir sobres de sales de rehidratación, probióticos (según recomendación profesional) y termómetro digital permite monitorear síntomas y actuar a tiempo ante cuadros leves.Finalmente, es recomendable llevar alcohol gel o solución desinfectante, toallitas húmedas y, si el viaje lo requiere, mascarillas, especialmente en trayectos largos o lugares con alta concentración de personas.
Preparar un botiquín de viaje no implica anticipar lo peor, sino viajar con tranquilidad y responsabilidad. Un botiquín bien armado permite resolver situaciones comunes de forma oportuna, cuidando la salud propia y la de quienes nos acompañan, para que las vacaciones sean realmente un tiempo de descanso y bienestar.
Fuentes:
- Organización Mundial de la Salud – Viajes y salud: https://www.who.int
- Centers for Disease Control and Prevention – Travel Health Kit: https://www.cdc.gov
- Ministerio de Salud de Chile – Recomendaciones para viajeros: https://www.minsal.cl
- Mayo Clinic – Travel first-aid kit: https://www.mayoclinic.org